Enfermedades de las abejas
Como todos los animales, las abejas también pueden verse afectadas por diversas enfermedades.
Como las abejas viven en comunidad, la gravedad de las mismas dependerá del grado de contagio y afectación entre los diferentes individuos de la colonia.
Textos redactados por Carlos Marín
Enfermedades de la cría de las abejas
Dentro de las enfermedades de mayor presencia en nuestra Comunidad algunas afectan a la cría de las abejas, matando ninfas o larvas. En estas enfermedades, las abejas adultas ya no son susceptibles de enfermar. Entre ellas podemos destacar:
Ascosferosis:
También llamada pollo (o cría) escayolada. Esta es una enfermedad provocada por un hongo que se reproduce en el interior de las larvas que están siendo cebadas con alimento contaminado de esporos. Al germinar, estos hongos crecen en la pared de su aparato digestivo invadiendo el cuerpo de la larva desde dentro hacia afuera. La larva muerta, convertida en una momia seca puede ser sacada por las obreras, apareciendo por fuera de la colmena o permanecer en las celdillas si el instinto limpiador de las abejas es bajo.
No existe tratamiento medicamentoso para esta enfermedad, así que su control se basa en la selección de abejas con alta resistencia y la prevención de su aparición garantizando la buena nutrición de las abejas y las buenas condiciones de la colmena.
Loque americana:
Es una enfermedad producida por una bacteria muy contagiosa. Los esporos germinan en el estómago de la larva, multiplicándose e invadiendo todo su organismo. Si las abejas no extraen la larva muerta, esta se acaba pudriendo dentro de la celdilla, tras su operculación, transformándose en una masa marrón pegajosa, cargada de millones de esporos que contaminan todo el interior de la colmena, infectando nuevas larvas. Generalmente, la colonia acaba muriendo por falta de reposición de abeja, con mucha cría abandonada que presenta un olor desagradable muy característico. El uso de antibióticos en apicultura está prohibido, con lo que cuando la enfermedad aparece, la mejor elección es la destrucción de la colonia y desinfección de todo el material implicado. Como la enfermedad anterior, su prevención se basa en unas buenas condiciones nutricionales de las colonias, así como la selección de una genética poco propensa.
Otras enfermedades de la cría: como la loque europea, la cría sacciforme o la enfermedad de las realeras negras, que son muy poco frecuentes en nuestras latitudes.
Enfermedades de las abejas adultas
En este grupo incluimos aquellas enfermedades en las que el agente patógeno ataca a las abejas adultas, sin tener afección sobre la cría. La sintomatología de estas enfermedades a veces es difusa, pudiendo confundirse entre ellas y generalmente, coexistiendo en la misma colonia debido a la mayor susceptibilidad de las abejas cuando sus defensas están deprimidas. Dentro de estas enfermedades, podemos destacar las siguientes:
Nosemosis:
Esta enfermedad, provocada por otro hongo, ataca a las células del aparato digestivo de las abejas adultas. A veces los síntomas son menos aparentes y el colapso de la colonia sucede porque las abejas mueren jóvenes por un proceso de malabsorción de los nutrientes. Otras veces podemos ver mayor sintomatología, con diarreas presentes tanto en el interior como en el exterior de las colmenas, abejas muertas y moribundas, incapaces de volar, temblores, etc. La buena nutrición de las abejas garantiza la mejor protección contra esta enfermedad.
Virosis de las abejas:
Las enfermedades de la abeja adulta provocadas por virus son causa de una gran mortalidad entre las colonias por el tremendo deterioro que provoca en las abejas.
Entre estas las más reconocibles están la “virosis de las alas deformadas”, la” virosis de la parálisis aguda” y la de la “parálisis crónica”. Su incidencia está aumentando mucho estos últimos años por la mayor facilidad que tienen estos virus para penetrar en el cuerpo de las abejas debido a las heridas provocadas por el parásito de las abejas llamado Varroa. Una vez que los virus aparecen en la colonia, las abejas pierden su vitalidad, muriendo en poco tiempo.
Varroosis:
La Varroosis es el mayor problema sanitario que tienen las colonias de abejas a un nivel prácticamente mundial. Está causada por un ácaro llamado Varroa destructor que acaba con la colonia si el apicultor no pone remedio. Es la causante de que la práctica totalidad de los enjambres silvestres hayan desaparecido ya de la naturaleza.
Este ácaro es visible a simple vista ya que sus dimensiones son de 1,1 mm x 1,5 mm., apareciendo como un punto rojizo encima de las abejas.
Varroa es un parásito obligado de las abejas. Esto significa que necesita de ellas para sobrevivir, ya que realiza su ciclo reproductivo dentro de las celdillas de la cría operculada. Además, utiliza a las abejas adultas para colonizar nuevas colmenas. En ambas situaciones, varroa se alimenta de las reservas corporales de sus hospedadores (crías y adultas), reduciendo por tanto su vitalidad y esperanza de vida. Además, a través de las heridas que provoca, pueden penetrar en el organismo de las abejas otros gérmenes patógenos (virus, hongos y bacterias) agravando el proceso morboso. Generalmente la colonia suele sucumbir en poco más de un año.
Cuando la colonia de abejas está en crecimiento, el número de varroas se multiplica rápidamente aprovechando la abundancia de cría donde reproducirse.
Aunque el apicultor podría descubrir la presencia de varroa sobre sus abejas, la realidad es que está adaptándose a ser descubierta, introduciéndose entre las placas ventrales de quitina del cuerpo del insecto adulto. De esta manera generalmente pasa desapercibido hasta que la colonia comienza a tener signos visibles de deterioro (reducción de su población y superficie de cría) o comienzan a visualizarse la sintomatología de otras enfermedades trasmitidas por ella, como el virus de las alas deformadas o los virus de las parálisis.
Es por ello, que el apicultor tiene que hacer controles periódicos de sus colmenas para determinar qué grado de parasitación tienen sus colmenas. Estas pruebas son muy sencillas de realizar, pero no están del todo instauradas en la rutina del colmenar, por lo que la mortalidad de colonias anualmente sigue siendo muy alta. Entre estos test diagnósticos podemos nombrar el contaje de las varroas caídas de modo natural en fondo sanitario, la desoperculación de celdillas de cría o la determinación del porcentaje de abeja adulta parasitada mediante el lavado de obreras con alcohol o el desprendido de los ácaros mediante azúcar glas o anestesiadas con CO2.
El apicultor debe diseñar para su explotación un método integral de control de la varroa para evitar el colapso y muerte de sus colonias. Para ello se deben emplear tratamientos acaricidas (obligatorios en todo el territorio nacional) combinándolos con sistemas de retirada de cría, forzado de la parada de puesta, etc.
